Introducción
Biografía
Usurpación de derechos
Colecciones 1942-1966
Colecciones 1973-1980
El Guerrero del Antifaz
Almanaques del G. del A.
Otros almanaques
El Guerrero tras 1980
El Guerrero y el cine
Foro Manuel Gago
Libro de visitas


El Guerrero del Antifaz fue creado por Manuel Gago en 1943, mientras convalecía de tuberculosis en la cama de un hospital de Albacete.
Los cuadernillos empezaron a publicarse ocasionalmente al principio, porque el editor no tenía fe en el éxito del personaje y su historia. Meses después, la publicación comenzó a ser quincenal, para pasar a editarse cada semana y obtener un éxito sin precedentes en la España de posguerra.

La historia arranca cuando Alí Kan, un malvado reyezuelo moro, en una de sus correrías en tierras cristianas, asalta el castillo del Conde de Roca y rapta a la esposa de éste, llevándosela a sus dominios y convirtiéndola en la favorita de su harén. Ocho meses después, la desgraciada Condesa da a un luz a un niño, que Alí cree hijo suyo. El moro decide educar a quien cree que es hijo suyo, siéndolo en realidad del Conde de Roca, en el manejo de las armas desde su más tierna infancia, ante la desesperación de la raptada Condesa cristiana.
Todos los intentos del Conde de Roca por libertar a su esposa resultan infructuosos. Los años van pasando, el que fuera niño se transforma en un aguerrido luchador  "moro", que inicia sus correrías ante el orgullo y alegría de su supuesto padre. En sus batallas, el joven guerrero da muerte a muchos cristianos.
Un día, la desafortunada Condesa de Torres no puede soportar ya más la situación, y le confiesa a su hijo la verdad: que él no es hijo de Alí Kan, sino de un Conde cristiano, el Conde de Roca, y le pide que huya de los dominios de Alí y le cuente la verdad a su padre. Le entrega un anillo con el sello del Conde de Roca, para que éste sepa que la historia es verdadera cuando se encuentre ante su desconocido hijo.

Alí kan, escondido tras una cortina, oye toda la conversación, y se lanza rabioso contra madre e hijo, con la intención de darles muerte. Atraviesa con su cimitarra a la Condesa, que fallece en brazos de su hijo, no sin que éste haya malherido con su espada a quien hasta hacía unos instantes creía que era su padre, dándole por muerto. Las últimas palabras de la Condesa exhortan a su hijo a huir y contar la tragedia a su verdadero padre.
 

El joven consigue escapar de la fortaleza que había sido su hogar durante tantos años, y galopa hacia tierras del Condado de Roca, al que llega dos días después. Recibido por su padre, éste, acompañado por una joven visitante, la Condesita de orres, escucha la trágica narración, y aunque recibe el anillo con el sello del condado, no llega a creérsela, y deja partir al joven, quien le asegura que buascará más pruebas hasta que quede totalmente convencido.
la Condesita de Torres, Ana María, se siente atraída por el joven, y le dice al Conde de Roca que aquél le ha dicho la verdad. El Conde se siente apenado, y muy tentado de creer la historia del joven visitante.

Días después, un fornido enmascarado cristiano siembra el terror entre los aguerridos moros de las zonas colindantes a los castillos de Roca y de Torres. Se refugia en una cabaña en medio del bosque, y desde ella inicia sus correrías cabalgando sobre su fiel amigo "Centella".
Deseoso de apresar a Alí Kan y llevarlo vivo o muerto a presencia del Conde, se interna en los parajes dominados por el reyezuelo, y tras librar feroces combates contra quienes fueron sus compañeros de correrías, un día es apresado y llevado ante Alí kan, que descubre su identidad. Lo envía a una sórdida mazmorra, donde esperará el horrible final que le destina quien él creyera que era su padre.

Zoraida, joven mora favorita de Alí Kan en ese tiempo, se apiada del aguerrido joven, y lo visita en su mazmorra, ayudada, muy de mala gana, por Hixem, un capitán de Alí enamorado de la bella concubina. Entre ambos, ayudan a escapar al enmascarado, que consigue ponerse a salvo momentáneamente en un escondrijo de la fortaleza, gracias al buen conocimiento que tiene de la misma.
Alí pronto descubre quienes han sido los culpables de la liberación de su prisionero, manda prenderlos y encerrarlos, y les comunica que tendrán como castigo la más horrible de las muertes que puedan imaginar. Serán quemados vivos en sendas piras, ante la presencia de todos los habitantes de la fortaleza.
Pero el Guerrero del Antifaz consigue salvarlos, en unas escenas de estanque y subterráneos geniales, y escapa con ellos hacia tierras cristianas, donde pedirá refugio para los dos jóvenes moros.


En una de las escaramuzas llevadas a cabo por nuestro héroe contra un grupo numeroso de moros, el joven enmascarado cristiano es gravemente herido. Es auxiliado y recogido cerca del Condado de Torres, adonde es llevado. Nadie le despoja de su antifaz, por respeto al secreto que pueda ocultar.
Ana María, Condesita de Torres, pronto identifica al enmascarado como al joven de la penosa historia que éste contó al Conde de Roca, en la que ella estuvo presente.
El Guerrero del Antifaz continúa reponiéndose de sus heridas, pero no todos los presentes tienen una actitud amistosa hacia él: el Capitán Rodolfo, comandante en jefe de las huestes del Conde de Torres y hombre de confianza de éste, comienza a sentir inquina hacia el herido, al contemplar la solícita actitud de Ana María hacia éste. Rodolfo está enamorado en secreto de la Condesita.

El Guerrero del Antifaz cura definitivamente de sus heridas, y ofrece su ayuda para atacar a Alí Kan. los Condes de Roca y Torres, íntimos amigos, recaban la ayuda de su vecino Don Luís, Conde de los Picos, que está enamorado de Ana María, y es visto por el Conde de Torres como el esposo ideal para su hija, que no está enamorada del joven don Luís. Así las cosas, el Capitán Rodolfo, de talante indeseable, tiene dos rivales a odiar tras la llegada del enmascarado: Don Luís y el Guerrero del Antifaz.
Don Luís, bravo y de corazón noble, pronto ofrece su amistad al enmascarado cristiana, sin querer incluso averiguar nada sobre su pasado.

La coalición cristiana marcha hacia las tierras de Alí Kan, que al enterarse de lo que se le viene encima, envía a varios emisarios en petición de auxilio hacia la fortaleza de su vecino y amigo, el reyezuelo Motamid, que los recibe en su impresionante fortaleza elevada sobre un altísimo peñasco cortado a pico por todos sus lados. Motamid consulta con su hijo Olián, y deciden ayudar a Alí, del que empiezan a pensar que es un cobarde por no saber defender el solo sus territorio.
Los ejércitos cristiano y moro libran cruentas batallas. Al final, Motamid propone organizar un torneo entre los caballeros cristianos y los moros. A Alí Kan no le gusta nada la idea, pues no se atreve a enfrentarse a quien creyera su hijo. Pronto Motamid y Olián comienzan a burlarse de su miedoso amigo.
El torneo se lleva a cabo sin que se produzcan víctimas mortales...pero Olián queda prendado de la Condesita de Torres, a la que ve entre los asistentes al torneo.
Finalizado el encuentro, las tropas cristianas se retiran a sus feudos y las moras a los suyos. Pero el corazón del feroz Olián arde de pasión hacia Doña Ana María de Torres.

Ana María es raptada por Olián pese a la oposición de Motamid. El rapto da lugar a las mejores páginas de la serie, con el Guerrero, Don Luís y Zoraida, convertida en una brava guerrera, luchando contra el gorila amaestrado de Olián, así como las águilas gigantes que defienden el acceso al harén donde han sido recluídas Ana María y su aya, Doña Teresa. Finalmente, Ana María es rescatada, Olián cae gravemente herido, y la furia de Motamid es indecible ante la posibilidad de perder a su amado hijo. Motamid reta a muerte al Guerrero del Antifaz, éste acepta, y tras feroz combate, nuestro héroe acaba con el reyezuelo de una certera puñalada en el corazón. Acaba así muy pronto el paso de este gran personaje, que a mi jucio, podría haber dado mucho más juego si no hubiese muerto tan prematuramente. Lo mismo pienso del Conde de Roca, padre de "El Guerrero del Antifaz".

A partir de aquí, los asaltos a unas fortalezas y otras se suceden.
El Conde de Roca ama ya a su hijo, de quien no duda ni por un instante, si bien comprende que éste no puede quitarse el antifaz, y ha de seguir el anonimato sobre su personalidad.
Los asaltos a unas y otras fortalezas se suceden, y aparecen nuevos personajes de hechura magistral. El dibujo goza ya de una gran calidad.
Alí Kan, cuya fortaleza fue asaltada y ocupada por los cristianos, se ha convertido en un proscrito que se dedica a asaltar caminos y a asesinar inocentes.
En este contexto, aparece Fernando. El adolescente entra en escena pidiendo auxilio al Guerrero, que se encontraba por aquellos parajes. Alí Kan y varios de sus hombres acababan de asesinar a los padres y a la hermana del joven, tras arrasar e incendiar la masía. El ex-reyezuelo arrojó por un barranco a la hermana de Fernando, ante la presencia de éste, que consiguió huir y contar lo sucedido.

También aparecen los hermanos Kir, que se convertirán en aliados y amigos del enmascarado. Los colosales hermanos habían sido desposeidos a traición de sus propiedades por Harúm, cruel reyezuelo amigo de Alí Kan.
La alianza se consolida. El Guerrero intenta que Fernando se quede en algún lugar seguro, pero el jovencito se empeña en continuar con el enmascarado, que al final cede y lo adopta como pequeño escudero y amigo. Ya no se separarán nunca.

Los nuevos amigos asaltan la fortaleza de Harúm. Les acompaña el Conde de Roca, padre del Guerrero, que se empeña en continuar la búsqueda de Alí Kan para ajusticiarle.
La desigualdad es aplastante, y nuestros amigos son hechos prisioneros y confinados en una hedionda mazmorra, donde esperarán una muerte segura y terrible.
La princesa Aixa, hija de Harúm, intenta liberar a los prisioneros, pero es descubierta y su bestial padre la condena a muerte.
Harúm atraviesa con su cimitarra al Conde de Roca, que muere ante la mirada de su hijo, que aún encadenado, jura matar al reyezuelo.
Los Kir intervienen y liberan al Guerrero y a Aixa.
El Guerrero ajusticia a Harúm, atravesándolo con su espada. Aixa lamenta la muerte de su criminal padre, pero ya se ha enamorado del enmascarado.

Muerto Harúm, la bella Aixa se convierte en la heredera de la fortaleza, siendo reconocida como tal  por los capitanes del difunto tirano. Pero las complicaciones se suceden, pues la muerte del tuerto Harúm incita a su sobrino Hamet Zenete a asaltar, con sus terribles Jinetes Negros, la fortaleza de su prima Aixa, a la que desea convertir en su esposa para poder hacerse así con el mando de las tropas de su prima. Tras muchas peripecias, Aixa y Zoraida conviven en el palacio de la primera. Ambas están enamoradas del Guerrero del Antifaz.

Hamet Zenete es quizás el personaje más siniestro de la serie. Es un horrible criminal integral, con poderes hipnóticos en su mirada y dominio de diversas pócimas y venenos. No tiene solo a sus terribles Jinetes Negros, fieros guerreros tenidos por invencibles. También Kadul, su verdugo, es un asesino imparable cuya lealtad a su amo es absoluta. De horrible faz, se da a entender que Zenete está enamorado de su fiel verdugo. Hay una viñeta genial en el que Hamet le dice a kadul que no comprende cómo todos lo encuentran feo, pues el lo encuentra bello...¡genial!

Ante el peligro que representa su primo para Aixa, los hermanos Kir se la llevan a su refugio en la montaña. Zenete no envía allí a sus jinetes negros, que quizá hubieran sido vencidos por los colosos Kir, sino al monstruoso Kadul, que se desliza dentro del refugio y coge en brazos a Aixa, que se encuentra enferma. Los Kir se presentan para enfrentarse al monstruo, y este derrota a los tres colosos, uno tras otros, que caen al suelo sin sentido cual si fueran fardos. Kadul lleva a la bella joven ante la presencia de su amo, que aplica sus poderes hipnóticos sobre su prima, para lograr hacerla su esposa.

Tras muchas vicisitudes y combates de una ferocidad inusitada, la joven princesa es rescatada, Hamet Zenete derrotado y muerto, y Kadul cae a manos del guerrero del antifaz, tras llevarse el verdugo por delante a cuantos osaban ponerse a su alcance.
Un nuevo personaje entra en escena, el corsario Yeir kan, hermano del ahora cobardón Alí kan. Alí había conseguido de su hermano Yeir que viajase desde su fortaleza en el norte de äfrica hasta la península, para que se lo llevase allí y lo pusiera a salvo definitivamente. Yeir también se burla de la cobardía de su hermano, que no consigue convencer a nadie de que el Guerrero del Antifaz es un enemigo invencible.

Pero antes de abandonar la península tras rescatar a su hermano Alí, Yeir Kan y sus hombres asaltan una población en la costa valenciana, asesinando a muchos de sus habitantes, y llevándose prisioneras a las mujeres para venderlas como esclavas en los mercados del norte de África. Casualmente, se encontraba allí Doña Beatriz, Marquesita de Peñaflor, realizando actos de caridad entre los necesitados del poblado. La joven fue enbarcada a la fuerza para ser vendida también como esclava.
El Guerrero del Antifaz y Fernando llegan a la localidad donde han sucedido los hechos cuando el barco corsario ya ha partido rumbo a África. El padre de la joven marquesa pone a disposición del Guerrero del Antifaz una embarcación para perseguir a los corsarios y rescatar a las mujeres secuestradas. A Ellos se une el Conde de Peñarroya, joven noble prometido de Doña Beatriz.

En alta mar, nuestros amigos son asaltados por otro corsario que surca los mares del norte de África en busca de riqueza procedente de los navíos asaltados y sometidos. El Guerrero del Antifaz se enfrenta al Pirata Negro, al tiempo que lo hacen ambas tripulaciones. de pronto, el pirata ordena parar el combate, y propone una alianza al guerrero del Antifaz, tras comprobar la fiereza de éste en el combate.
Rescatada Doña Beatriz, el Pirata Negro se enamora de la joven, que también se siente atraíada por el corsario...pero está prometida al joven Conde de Peñarroya. El pirata Negro desafía este compromiso.

Más tarde, entraría en escena la mujer pirata, otro de los personajes estrella de la serie. Enemiga al principio del enmascarado, se convertirá con el tiempo en amiga y aliada. En esta escena la vemos con Aixa...que no tardaría en morir.
Zoraida siempre estuvo enamorada del Guerrero del Antifaz. Este amor imposible la conduciría, mucho tiempo después, a un horrible final.

Tras mucho hacerse de esperar, Don Adolfo de Moncada, "el Guerrero del Antifaz", logró el perdón y reconocimiento de los Reyes Católicos, lo que permitió su matrimonio con Ana María de Torres. A partir de entonces, la serie comenzó su declive. Casi cuatrocientos cuadernillos eran ya muchos, y desde hacía años nuestro héroe compartía público con el Capitán Trueno y el Jabato. Estaban también las colecciones de Bruguera, Toray, y Maga, que competían por su cuota de mercado.
El Guerrero del Antifaz continuó hasta el número 668, último número aparecido en 1966.
En 1973, la editora Valenciana hizo una reedición en color, en formato vertical, mutilada por la censura. las portadas las dibujó nuevas Manuel Gago.
En 1978, el editor encargó al dibujante las "Nuevas Aventuras del Guerrero del Antifaz, que se prolongaron hasta el número 110, titulado "La Tragedia". En este número estaba previsto que muriese Adolfito, el hijo del Guerrero y Ana María, abatido miserablemente por la cimitarra del Capitán Alfaque.
El número 111 se quedó sin finalizar. Hubiera llevado por título "Los amigos del Guerrero". Mi padre falleció mientras lo dibujaba. tenía algunas páginas ya pasadas a tinta, otras estaban sólo bocetadas.
El 29 de dicimbre de 1980 este coloso del cómic, genial dibujante y guionista, y todavía mejor persona, nos dejó "oficialmente" para siempre.
No fue así para mí. Pronto tuve noticias de él, muy buenas noticias. Pero eso es algo que nadie puede creer. ¿Qué más da?